lunes, 8 de marzo de 2021

Medidas de corto plazo para articular el trabajo femenino en el Estado y el inicio del año escolar : Políticas públicas con enfoque de género


Autora: Karla Gaviño

A lo largo de la emergencia sanitaria por la COVID-19 se vienen dictando distintas disposiciones para los servidores civiles (categoría que incluye al personal contratado en el Estado mediante los distintos regímenes de contratación vigentes), las cuales incluyen el trabajo remoto, el derecho a la desconexión digital, entre otros. Sin restar mérito a lo valioso de contar con estas disposiciones, poder determinar su nivel de cumplimiento no resulta una tarea sencilla, principalmente por la ausencia de información oficial. Si nos remitimos a lo señalado por distintos medios de comunicación, las entidades de los distintos niveles de gobierno, las habrían aplicado en distinta proporción según el criterio de cada jefe inmediato, que no necesariamente tiene en cuenta el enfoque de género (pues si las disposiciones no lo dicen y no lo supervisan, difícilmente lo aplicará).

Por ello, a la ausencia de información oficial señalada, se suma una pregunta previa, para la cual tampoco encontramos información actualizada: ¿Las entidades encargadas de emitir las disposiciones para la prestación de servicios civiles en el Estado, conocen el perfil actual de las personas que trabajan en el Estado? No nos referimos a un perfil de puesto, sino a las características y a la situación que afrontan las personas en quienes recae la regulación. Por ejemplo, en el contexto actual de pandemia y ante el inicio del año escolar, ¿Se sabe cuántos tienen a su cargo un hogar uniparental (entendiendo por tal no solo a las madres solteras, que sin duda conforman la mayoría, sino también a todas las madres o padres que se encuentran solos a cargo de sus hijos)? ¿Cuántas(os) servidoras(os) tienen hijos pequeños? ¿Cuántas(os) servidoras(os) cuentan en casa con más de una lap top y adecuado servicio de internet?

Si nos enfocamos en uno de los segmentos más vulnerables, las mujeres que tienen a su cargo hogares uniparentales, veremos que hoy 8 de marzo se escribe mucho sobre las dificultades de acceso para las mujeres a la función pública y al trabajo en el Sector Público, clasificándolas como un grupo especialmente expuesto al desempleo durante la pandemia. Pero ¿qué espacios de mejora tenemos para permitir que las servidoras civiles que ya se encuentran prestando servicios, mantengan su empleo, sobre todo si tienen hijos pequeños? Tenemos que partir por un diagnóstico.

Los últimos datos relacionados al tema, en el portal electrónico de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir), corresponden a un análisis de los años 2004 al 2018. En el 2018, aproximadamente el 47.5% de servidores civiles eran mujeres, de las cuales 41.5% se encontraban en el rango de edad de los 30 a 44 años, y el 43.7% se encontraban en el ámbito rural. En general, las servidoras civiles al 2018 no se desempeñaban en cargos directivos y el 23.6% eran jefas del hogar. El dato más reciente de la publicación es del 2019, y está referido al número de lactarios en las entidades públicas; es decir, no se cuenta con datos actuales puestos a disposición pública.

La generación de información actual y su análisis no es un tema menor, más aún porque el contexto exige que las normas y disposiciones tengan en cuenta la realidad social y las necesidades de las personas, así como la importancia de implementar las adecuaciones que permitan la continuidad de los servicios a cargo del Estado. Esta ausencia de un diagnóstico, nos explica en parte el énfasis de las entidades públicas en el control de horas trabajadas, incluso si en el discurso se repiten frecuentemente palabras como “flexibilidad”. La efectividad y los resultados deben estar por encima del control de horas trabajadas (que deja de tener sentido); la modernización del Estado debe venir con un fuerte componente de inclusión y empatía, y para ello, se debe partir por conocer a las(os) servidoras(es) públicas(os). Es muy posible que en la actualidad, se trabajen más horas que antes de la pandemia, por lo que en vez de un control de horas trabajadas, se debería controlar el cumplimiento de metas o productos, junto con el respecto al derecho a la desconexión digital.

Volviendo al ejemplo del inicio del año escolar, en la mayoría de hogares del Perú, el cuidado de los hijos y su acompañamiento durante las clases recae en la madre, que al prestar servicios en el Estado, es a la vez una la servidora civil; la madre y la servidora civil, es una misma persona y el Estado no debería ignorar esta realidad. Tampoco puede dejar de lado que hoy en día, el empleo femenino reviste de especial vulnerabilidad como consecuencia de la pandemia, teniendo por tanto el Estado un rol importante por evitar la pérdida del trabajo de las servidoras civiles, y en consecuencia evitar el aumento del empobrecimiento y brechas sociales para la condición de la mujer y sus hijos menores en el país.

Por tanto, es necesario que Servir, la Contraloría General de la República y el Ministerio de Educación, entre otros, coordinen la adecuación y articulación de sus normas y disposiciones, teniendo presente en particular a las servidoras civiles con hijos en edad preescolar y escolar, a quienes el nido o colegio le piden estar junto al menor durante las clases, conectados desde su hogar, en horarios que coinciden con aquellos que en la vida previa a la pandemia, se esperaba que estén en una oficina.

Lo contrario, regular sin conocer la realidad de las personas, equivale a agrandar los porcentajes de desempleo, agravar la desigualdad en el acceso a la educación y en el nivel del servicio educativo durante la pandemia, así como ahondar en las vulnerabilidades y diferencias sociales, en perjuicio principalmente de las madres que trabajan y sus hijos pequeños, sobre todo en los hogares uniparentales.

Si bien la generación de esta información puede ser una tarea de mediano plazo, para efectos de contar con acciones concretas de corto plazo podemos sugerir, adicionalmente a la articulación señalada: 1) la emisión de lineamientos que refieran de forma específica a la inclusión del enfoque de género en la aplicación del trabajo remoto, con ejemplos claros, 2) la obligación por parte de cada Entidad Pública, de velar por el cumplimiento que cada jefe directo dé a estos lineamientos; 3) fiscalizaciones de oficio y al azar por parte de SERVIR, sin necesidad de esperar una denuncia, (sobre todo si tenemos en cuenta que los formatos puestos a disposición para denuncias en general, requieren la identificación de la denunciante, quien ante el temor de perder su trabajo, podría verse desalentada sobre todo si encuentre contratada con un régimen precario); 4) la fiscalización del cumplimiento del derecho a la desconexión sobre una muestra por niveles de gobierno; 5) Finalmente, será importante hacer públicos los resultados de las fiscalizaciones sugeridas.


(Artículo basado en la columna de la autora publicada en el Diario Gestión)


 

Conversatorio: Empleabilidad e Igualdad en la Función Pública


 

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, fuimos invitados por el Congreso de la República a dar una breve charla sobre la situación de la mujer en la función pública y en la gestión pública, abordando el acceso a la función pública, la situación actual de las funcionarias y servidoras públicas, la importancia del aporte femenino en el diseño e implementación de las políticas públicas y en la prestación de los servicios a cargo del Estado, incluyendo la representatividad en los más altos puestos del Sector Público.

El conversatorio se encuentra disponible en: https://www.facebook.com/canalcongresoperu/videos/1398790127137248/


Servidoras civiles e inicio del año escolar


Servidoras civiles e inicio del año escolar

 

Autora: Karla Gaviño Masías

Docente de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico.

A lo largo de la emergencia sanitaria por la COVID-19, se vienen dictando distintas disposiciones para la prestación de servicios de los servidores civiles (categoría que incluye al personal contratado en el Estado mediante los distintos regímenes de contratación vigentes). Las cuáles incluyen el trabajo remoto, el derecho a la desconexión digital, entre otros. Sin restar mérito a lo valioso de contar con estas disposiciones, poder determinar su nivel de cumplimiento no resulta una tarea sencilla, principalmente por la ausencia de información oficial. Si nos remitimos a lo señalado por distintos medios de comunicación, las Entidades de los distintos niveles de gobierno, habrían aplicado estas disposiciones en distinta proporción según el criterio de cada jefe inmediato.

A la ausencia de información oficial señalada, se suma una pregunta previa, para la cual tampoco encontramos información actualizada: ¿Las Entidades encargadas emitir las disposiciones para la prestación de servicios civiles en el Estado, conocen el perfil actual de los servidores?.  No nos referimos a un perfil de puesto, sino a un perfil de las personas que prestan los servicios. Por ejemplo, en el contexto actual de pandemia y ante el inicio del año escolar, ¿Se sabe cuántos tienen a su cargo un hogar uniparental (entendiendo por tal no solo a las madres solteras, que sin duda conforman la mayoría, sino también a todas las madres o padres que se encuentran solos a cargo de sus hijos)? ¿Cuántas(os) servidoras(os) tienen hijos pequeños?. ¿Cuántas(os) servidoras(os) cuentan en casa con más de 1 lap top y adecuado servicio de internet?.

Los últimos datos relacionados al tema, en el portal electrónico de la Autoridad del Servicio Civil-SERVIR, corresponden a un análisis de los años 2004 al 2018. En el 2018, aproximadamente el 47.5% de servidores civiles eran mujeres, de las cuales 41.5% se encontraban en el rango de edad de los 30 a 44 años, y el 43.7% se encontraban en el ámbito rural. En general, las servidoras civiles al 2018 no se desempeñaban en cargos directivos y el 23.6% eran jefas del hogar. El dato más reciente de la publicación es del 2019, y está referido al número de lactarios en las Entidades Públicas.

La generación de información actual y su análisis no es un tema menor, más aún porque el contexto exige que las normas y disposiciones tengan en cuenta la realidad social y las necesidades de las personas, así como la importancia de implementar las adecuaciones que permitan la continuidad de los servicios a cargo del Estado. La efectividad y los resultados deben estar por encima del control de horas trabajadas (que deja de tener sentido); la modernización del Estado debe venir con un fuerte componente de inclusión y empatía, y para ello, se debe partir por conocer al servidor civil.  Es muy posible que en la actualidad, se trabajen más horas que antes de la pandemia, por lo que antes que un control de horas trabajadas, debiera controlarse el cumplimiento de metas o productos, junto con el respecto al derecho a la desconexión digital.

Volviendo al ejemplo del inicio del año escolar, en la mayoría de hogares del Perú, el cuidado de los hijos y su acompañamiento durante las clases recae en la madre, que al prestar servicios en el Estado, es a la vez una la servidora civil; la madre y la servidora civil, es una misma persona y el Estado no debería ignorar esta realidad. Tampoco puede dejar de lado que hoy en día, el empleo femenino reviste de especial vulnerabilidad como consecuencia de la pandemia, teniendo por tanto el Estado un rol importante por evitar la pérdida del trabajo de las servidoras civiles, y en consecuencia evitar el aumento del empobrecimiento y brechas sociales para la condición de la mujer y sus hijos menores en el país.

Por tanto, es necesario que SERVIR, la Contraloría General de la República y el Ministerio de Educación, entre otros, coordinen la adecuación y articulación de sus normas y disposiciones, teniendo presente a los(as) servidores(as) civiles con hijos en edad preescolar y escolar, a quienes el nido o colegio le piden estar junto al menor durante las clases, conectados desde su hogar, en horarios que coinciden con aquellos que en la vida previa a la pandemia, se esperaba que estén en una oficina.

Lo contrario, regular sin conocer la realidad de las personas, equivale a agrandar los porcentajes de desempleo, agravar la desigualdad en el acceso a la educación y en el nivel del servicio educativo durante la pandemia, así como ahondar en las vulnerabilidades y diferencias sociales, en perjuicio principalmente de las madres que trabajan y sus hijos pequeños, sobre todo en los hogares uniparentales.

Publicado en el Diario Gestión, disponible en : https://gestion.pe/opinion/servidoras-civiles-e-inicio-del-ano-escolar-noticia/
 

viernes, 5 de marzo de 2021

Entrevista: Infraestructura y Elecciones

 


Las brechas de infraestructura del Perú continúan siendo un tema central para la economía, la productividad y el desarrollo nacional. ¿Qué visión se tiene para su tratamiento en los próximos años?. Al respecto, fuimos invitados por Eduardo Recoba a su programa Cuaderno de Economía, transmitido por La Mula, para conversar sobre Infraestructura y Elecciones. 

Entrevista disponible en: https://youtu.be/tHVm373TcEY


miércoles, 24 de febrero de 2021

100 días del Gobierno de Sagasti: ¿Cuáles son los desafíos en infraestructura e inversión pública?

 


Autora: Karla Gaviño Masías

Profesora de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico

Un gobierno de 7 meses tiene en su duración una primera limitante cuando se trata de infraestructura e inversión pública, pues la sola formulación de los estudios técnicos para implementar un proyecto puede demorar todo el gobierno. No obstante, su principal contribución, darse en 2 elementos claves: la identificación adecuada de inversiones y la gestión.

 Al respeto, en estos 100 días, se realizaron esfuerzos para identificar 3 principales proyectos de envergadura en ejecución (paralizada o lenta) en los cuales canalizar los esfuerzos de destrabe, anunciados por el Ejecutivo: Majes Siguas II, Chavimochic y Alto Piura. Si bien es importante la claridad de la importancia en focalizar, también lo es una correcta identificación de los proyectos que canalizarán estos esfuerzos. En líneas generales el destrabe de los proyectos señalados no depende ni única ni principalmente de acciones que pueda llevar a cabo el Poder Ejecutivo solo, pues implican temas de mercado (identificar un postor para Chavimochic), temas de coordinación entre niveles de Gobierno (Majes Siguas II y Alto Piura), así como la revisión del aspecto técnico en los tres casos. En ese sentido, resultará complicado que veamos grandes avances en los proyectos seleccionados, con excepción quizás de Majes Siguas II que siendo el más avanzado en destrabe, continua necesitando mucha capacidad de gestión y articulación.

En materia de inversión pública, se ha ejecutado el 2,4% de los recursos previstos para inversiones en el 2021, cifra ligeramente mayor a la de enero 2020, no obstante, equivale al 56% de la meta de ejecución presupuestal prevista por los 3 niveles de gobierno para enero. Ante esto, es importante el anuncio del Gobierno, de apoyar la ejecución a través de incentivos. Será también importante su implementación pronta, transparente, con orientaciones simples y claras.

Finalmente, llama la atención que no se prioricen con mayor énfasis las inversiones públicas pequeñas que no requieren de proyectos de inversión (conocidas como IOARR) en los 3 niveles de gobierno, que incluyen por ejemplo la adquisición de plantas de oxígeno (según la Programación Multianual del Inversiones del Estado 2020-2022, solo el 9% de las inversiones previstas constituyen IOARR). Si bien su priorización e inclusión no depende del Ejecutivo, éste puede brindar la orientación y el apoyo técnico a las entidades públicas correspondientes.

Publicado en Diario Gestión, disponible en el link: https://gestion.pe/opinion/100-dia-del-gobierno-de-sagasti-cuales-son-los-desafios-en-infraestructura-e-inversion-publica-noticia/


lunes, 22 de febrero de 2021

Vacunagate e institucionalidad

 



Autora:  Karla Gaviño

Profesora de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico.

El escándalo del privilegio en la vacunación de personas no relacionadas con la primera línea de atención ante la COVID-19, que se ha destapado en el Perú durante los últimos días, denominado “Vacunagate”, cuestiona al país, en el momento en que más necesitamos los peruanos poder confiar y ver autoridades que actúen con transparencia.

Esto dista de ser un tema menor, cómo algunas personas involucradas han insinuado en medios. El solo hecho del acceso privilegiado y a escondidas, a un bien escaso que reviste de interés público, que ingresó al país únicamente con autorización pública y que tenía la posibilidad de salvar la vida de personas que día a día están en exposición directa con la COVID-19 (como son el personal médico de las UCI y los policías), genera ya cuestionamientos éticos y legales. A esto le sumamos, que altos funcionarios del Estado se vieron beneficiados por una ola de vacunas a lo largo de distintos meses, lo que nos lleva a pensar cómo quedan las instituciones al ver a sus máximos representantes involucrados y el impacto social que conlleva.

El Perú es un país que no se caracteriza por tener instituciones sólidas ni en el sector público ni en el privado, por el contrario, basta revisar los informes del INEI sobre la percepción ciudadana en la materia, para tener claro que casi la totalidad de instituciones por las que se consulta, no gozan de la credibilidad de la población. La construcción de esa institucionalidad es un gran espacio de mejora y reto constante, que en contextos de crisis como el que estamos viviendo, brinda la oportunidad de fortalecer el vínculo con la población a través de la generación de confianza, con un actuar eficiente, solidario, responsable, consecuente y, sobre todo, transparente.

En el Estado, los principios que rigen el actuar de la administración pública implican el respeto a las normas vigentes, a la transparencia, al proceder evitando los conflictos de intereses, entre otros. La administración pública, al ejercer sus funciones y prerrogativas en el marco del interés general, debe colocar a los ciudadanos en el centro de su accionar. Es por ello que los servidores públicos no deben poner en tela de juicio su gestión aprovechando la posición que ostentan, ni comprometer la transparencia en su proceder. Cuando ello sucede, a nivel de los más altos funcionarios y de forma continua, las instituciones públicas pueden verse cuestionadas. La acción rápida correctiva es determinante para evitar que el descontento ante las autoridades, se vuelva un descontento ante la institución que representan.

El Vacunagate llega en el momento más duro, en medio de una segunda ola de la crisis sanitaria más dramática que ha vivido el país, enardeciendo más aún las constantes tensiones políticas y sembrando más desconfianza en la población. Frente a ello, la reacción rápida de las autoridades públicas es clave, y han sido pasos importantes el deslinde, la solicitud de investigaciones, el rechazo expresado públicamente; será igual o más importante la pronta fiscalización y sanción de responsables.

Publicado en América Economía, disponible en el link:

https://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/vacunagate-e-institucionalidad

Entrevista: RPP Noticias ¿Cuánto afecta a la educación la salida de un nuevo ministro?

RPP Noticias elaboró esta nota respecto de la rotación de Ministros, en concreto, en el caso del Ministerio de Educación. En ella, se incluy...